Vidas Religiosas
Elegidos para una misión- Teresa de Jesús
Su vida infantil se desliza tranquila en Ávila y en su hogar, como ella dice, muy pronto comienza a sentir los efluvios del amor divino. Va pasando el tiempo y Teresa va haciéndose mujer. Tiene en sus años mozos ligeros devaneos: libros de caballerías, amistades frívolas, veleidades fugaces, sueños; pero el Convento de Santa Rita la alberga por algún tiempo para consolidar así su virtud y formación.
Abandona el mundo y en el Convento de la encarnación vistiendo la estameña blanca y parda del habito carmelitano, proyecta la reforma religiosa en la Orden en que había profesado.
Allí en las celdas conventuales, la Madre Teresa goza con sus arrobamientos y sostiene ardorosos coloquios con Jesús, y una vez templado su espíritu con la penitenta y la oración, marcha por caminos y ciudades fundando monasterios y reformando los ya existentes. Viaja incansable por tierras españolas, persiguiendo un altísimo ideal de fundaciones. No la detienen ni sus achaques de mujer madura, ni las nieves del invierno castellano, ni los calores del estío andaluz.
Toda la obra de Teresa, nació en el seno de Ávila, por ello sus calles y templos son reliquias perennes que tienen estampadas las huellas de sus sandalias.
- Oración de Teresa
Bendito seáis por siempre,
que aunque os dejaba yo a Vos,
no me dejasteis Vos a mí tan del todo
que no me tornase a levantar
con darme Vos siempre la mano.
Y muchas veces, Señor, no la quería,
ni quería entender cómo muchas veces
me llamabais de nuevo.
- José de Calasanz
José de Calasanz nació en Peralta de la Sal, un pequeño pueblo situado en la actual provincia de Huesca, en el 1557. José, era hijo de Pedro Calasanz, herrero y Bayle del pueblo (administrador de los señores de Castro), y de María Gascó.
Con doce años, José deja su pueblo y se va a estudiar a Estadilla, a unos 20 Km. Realiza sus estudios de Humanidades en el colegio de los padres Trinitarios. José, era un joven estudioso, responsable, generoso y con una gran simpatía personal, que le permitía tener muchos amigos entre sus compañeros de estudios.
Cuando cumple los catorce años, José de Calasanz manifiesta la decisión de hacerse sacerdote. Su entrega, su generosidad, su anhelo por ayudar a los demás, van unidos a una fuerte y vivencial fé en Dios, aumentada por el ejemplo y la educación recibida por parte de su familia.
En un primer momento no cuenta con la aprobación paterna, ya que habiendo muerto su hermano mayor, su padre pensaba que José había de encargarse de la administración de las propiedades de la familia.
Es ordenado sacerdote en el 1583, a los 25 años. Aconsejado por el obispo de Urgell, Andrés Capilla, Calasanz se va a Roma en el 1592. Antes de cumplir los 6 años de su estada en Roma, el río Tíber, se desborda, provocando la más catastrófica inundación del siglo. Como resultado de ésta, centenares de familias pobres quedaron sin techo, sin alimentos y hay más de dos mil muertos. Calasanz, con gran integridad, trabaja infatigablemente en la operación de ayuda a los afectados.
Se integra en una cofradía, grupo de personas que se dedicaban a ayudar a los enfermos, y comienza a recorrer los barrios. A partir de este momento Calasanz comienza a pensar, a reflexionar,... Ver tantos niños sin escuela por falta de medios económicos le impacta.
Macarena Alcalá Lara